IGLESIA DE SANTIAGO

AGÜERO – HUESCA LA OBRA INACABADA DEL MAESTRO DE AGÜERO

El Reino de los Mallos encierra no pocas sorpresas y enigmas; es un lugar mágico que atrapa, que engancha. Y entre todo ese conjunto de lugares misteriosos brilla con luz propia una iglesia románica del siglo XII que alguien, el Maestro de Agüero, tuvo el capricho de construir allí, en medio de un entorno natural cuyo núcleo de población más cercano está a 700 metros de distancia.

Nos estamos refiriendo a la iglesia de Santiago, en el término oscense de Agüero. Oficialmente se trata de una ermita, pero quien se acerque hasta ella y contemple la magnitud de este edificio entenderá enseguida por qué huimos en este caso de la denominación de ermita: el aspecto basilical ayuda a ello. Toda una iglesia que al margen de ese impresionante telón de fondo que son los Mallos, y al margen de ese entorno natural que la enmarca y rodea, tiene por sí sola el suficiente atractivo y los suficientes elementos para ser considerada un recurso turístico de primera clase.

Está atribuida al Maestro de Agüero, cuya huella encontramos en otros muchos sitios; los más conocidos en este entorno son los de San Juan de la Peña o San Pedro el Viejo, en Huesca capital. Para los estudiosos, esta iglesia de Santiago está rodeada de misterios: uno de ellos es el de ser un edificio que no está acabado, excepto la nave del crucero y los tres ábsides; otro misterio es el hecho de que llegan a contabilizarse hasta cincuenta marcas diferentes de cantero. Pero la gran incógnita está en la ubicación: ¿por qué allí? Solo diremos que se apunta como más fiable la hipótesis de que esta iglesia fue manda edificar por el rey Ramiro II, no en vano conocido con el sobrenombre de El Monje, como lugar elegido para su retiro.